¿Qué se puede esperar cuando sale un disco de Maiden? Nada nuevo. Pasa algo similar que con AC/DC. Los seguidores saben qué quieren, y la banda se encarga de no decepcionarlos. Entonces, cuando una nueva placa alumbra, lo mejor es prepararse para un festín de rock and roll. "The final frontier" es eso y mucho más. Cuesta encontrar bandas tan prolíficas en producción. Quince álbumes de estudio, nueve en vivo, seis recopilatorios y cuatro EP en 35 años de historia marcan que a los miembros de la Doncella de Hierro les gusta ser escuchados.

Bruce Dickinson renovó su pacto con el diablo, porque cada día canta mejor. El álbum tiene toques épicos. Comienza con la intro Satellite 15, y de inmediato salta al tema que le da nombre al disco. Para quienes entender mejor de qué va el asunto, busquen el video en YouTube. Le siguen "El Dorado" (si la batería de Nicko McBrain suena como un volcán en erupción al comenzar el tema, imaginen lo que viene después), "Mother Of Mercy" y "Coming Home", con las guitarras de Adrian Smith, Janick Gers y Dave Murray perfectamente sincronizadas. Los riffs se disparan uno tras otro, con aires de clásico. "The Talisman" es una montaña rusa: pasa de la balada al hard rock, deviene en acústico e incluye toques de glam. Para el final, la fuerza destructora de las guitarras. No es para cualquier oído.

Los Maiden saben que en esta tierra ya hicieron todo lo que debían y por eso salieron a la conquista del espacio. El avión que pilotea Dickinson durante las giras les quedó chico y ahora se subieron al Enterprise. Algunos giros psicodélicos y la premisa de que en el más allá hay cosas que debemos conocer marcan las letras del disco. En eso la responsabilidad casi absoluta es del bajista Steve Harris, que aparece como compositor en todos los temas. Pasaron cuatro años desde "A Matter of Life and Death" y parece que los británicos tenían ganas de cantar. El disco dura una hora y cuarto y hay temas -como "When the wild wind blows"- que duran 11 minutos. El bueno de Eddie se parece cada vez más a Depredador. Allí reside el secreto de Iron Maiden. En la evolución. Todos sabemos lo que harán. Pero ellos lo hacen cada vez mejor. Y por eso, como se ve en la tapa del álbum, están dispuestos a comernos la cabeza. Una vez más.